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Documento sobre la Situación Nacional, elaborado por el Comité Permanente del PCC-M para la V Sesión Plenaria del Comité Central con base al documento de la IV Sesión Plenaria del Comité Central del PCC-M y los debates de la Conferencia Consultiva realizada durante Febrero a Junio de 2003

En el presente documento se hace un balance de la estrategia de las clases dominantes, el carácter del régimen, la situación del movimiento revolucionario colombiano, el aspecto político fundamental y la táctica fundamental que debe orientar nuestro trabajo en el presente período.

1. BALANCE DE TRECE AÑOS DE APLICACIÓN DE LA ESTRATEGIA DE LAS CLASES DOMINANTES

1.1. LAS TAREAS DE LAS CLASES DOMINANTES

A finales de la década del 80, en el gobierno de Virgilio Barco (1986-1990), se diseñó la estrategia de las clases dominantes para resolver una profunda crisis social, económica y política que se había agudizado con la guerra interna (contra los narcos y la guerrilla). No en vano la mayoría de los analistas se referían a la profundidad de la crisis interna, aunada a la crisis de la deuda externa en Latinoamérica y al pesimismo en la mayoría de las clases sociales pero en especial en la gran burguesía; para ese momento, la discusión era si el país era viable o no con respecto a las nuevas propuestas políticas y económicas internacionales.

Esta condición de grave crisis económica, política, social y espiritual fue la que llevó a las Cámaras de Comercio, Proantioquia y Colciencias a proponer la orientación estratégica "Hacia Colombia Siglo XXI" que tenía como objetivo sacar al país de esa crisis, (como resultado de esas discusiones, Bogotá inició su proceso de viabilidad en 1995). El Plan propuesto contenía los siguientes ejes: 1. Sector externo y políticas comerciales, 2. Minas y Energía, 3. Empleo y Mercado del Trabajo, 4. Salud, educación, Ciencia y Tecnología, 5. Sector Agropecuario, 6. Servicios e Industria, 7. Desarrollo Urbano y descentralización, 8. Transporte y Comunicaciones, 9. Fronteras año 2000, 10. Desarrollo Regional, 11.Esquema Institucional y 12. "Tablero de Mandos".

Además, de esta propuesta se hicieron otras desde diferentes sectores y clases, algunas de ellas tenían objetivos comunes pero desde puntos de vista diferentes. Se sostuvo en esas discusiones, que a partir de 1950 hubo un importante desenvolvimiento del capitalismo (desarrollo económico, poblacional y elevación del nivel de vida), pero que en 1986 Colombia había perdido "su horizonte de desarrollo" y desconocía sus posibilidades; además de que el Estado era incapaz de mantener la paz pública y brindar desarrollo, y por otro lado que existía una profunda crisis de "solidaridad colectiva". Finalmente al trazar el plan estratégico se consideró que los próximos 40 años serían bastante críticos para el país (1990 al 2030) y que se tenía que aprovechar la oportunidad que los organismos multilaterales imperialistas ofrecían para avanzar por el camino de la globalización. Un requisito para que ese plan funcionara era que los diferentes gobiernos generaran empleo e ingresos suficientes para la población, adecuada oferta de bienes y servicios, provisión de servicios públicos y sociales y mayor calidad de vida, esto en un país donde la concentración urbana ( 70% en 1990) exigía otras políticas.

En ese contexto se definió qué tipo de apertura debía realizarse para fortalecer la burguesía compradora, los lineamientos para que la educación media y superior sirviera a la empresa, el alcance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, se implementaron las bases para una nueva reforma laboral, cuyos aspectos principales son la productividad, la flexibilización y el bajo costo de la mano de obra, la revisión de la legislación para la salud impulsándola hacia la privatización, al igual que las privatizaciones de las empresas publicas, y la definición de renglones estratégicos de la economía, todo lo anterior acompañado de una Reforma del Estado. Los documentos como los de la Misión de Ciencia y Tecnología, Misión siglo XXI, la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo y otros reflejaron esos debates. Una característica es que a partir de 1986, las clases dominantes optaron por fortalecer los tecnócratas (elementos funcionales en el cumplimiento de la estrategia orientada por el imperialismo) en sus gobiernos, principalmente, Barco, Gaviria y Uribe.

Con Virgilio Barco, se diseñó la estrategia, se avanzó en el proceso de fascistización del Estado y la sociedad y se sentó las bases de acuerdo de las clases dominantes en torno al plan; el gobierno de Gaviria (1990-1994) realizó la Asamblea Nacional Constituyente-ANC, promulgó la Constitución de 1991 y dio inicio a las tres tareas del plan: Reestructuración del Estado (que ha tenido como proceso la ANC, Constitución del 91, propuesta de contrarreforma de Pastrana Arango y en la Actualidad la Reforma Política de Uribe Vélez); Apertura Económica o internacionalización de la economía (10 años de Apertura con Gaviria, Samper y Pastrana y la actual Globalización y ALCA); y contrainsurgencia (las políticas de reforma a la Policía Nacional, reingeniería del ejército y Plan Colombia), todo en función de crear condiciones para una mayor inversión de capital extranjero y de acabar con el narcotráfico, la guerrilla y la delincuencia.

Con Barco y Gaviria, se desarrollo el paramilitarismo como elemento clave de la contrainsurgencia, quienes tomaron como punto de partida los ejércitos privados de los barones del narcotráfico para entrenarlos y coordinarlos con mandos militares; a su vez se fue agrupando un sector de las clases dominantes (terratenientes, industriales, comerciantes y alto clero) como polo fascista que apoyaba esta estrategia contrainsurgente. Los dineros del narcotráfico se utilizaron para financiar la nueva estrategia.

Para 1996, la guerrilla colombiana pasó a ser parte de los enemigos continentales del imperialismo norteamericano, y éste comenzó a proponer invasión directa con las tropas de la ONU en la Costa Atlántica y Pacífica, o invasión indirecta con la formación de un ejército multinacional conformado por países limítrofes de Colombia, es también un periodo de movilizaciones campesinas y de masas que avizoraba avances en la lucha popular y democrática. La lucha en el seno de las clases dominantes en el gobierno de Samper (1994-1998) fue muy seria, el presidente representaba a un importante sector de la burguesía compradora proveniente del narcotráfico, que aportaba el 5% del PIB y permeaba amplios sectores de la banca, la industria y el comercio. El narcogobierno generó inestabilidad institucional, impulsando un auge del movimiento armado y no armado. Samper también avanzó el proceso de fascistización tanto en el incrementó de la criminalización de la protesta popular (le tipifica como una forma de "terrorismo") como el impulso del corporativismo.

1.2. EL GOBIERNO PASTRANA

La injerencia directa del imperialismo y la desembozada alianza con las clases dominantes, marcó el gobierno de Pastrana Arango (1998-2002), fue un período político y militar donde la soberanía nacional es conculcada y las clases dominantes y el imperialismo empezaron a centrar sus esfuerzos en derrotar el camino revolucionario. La contradicción imperialismo-nación se agudizó por los intereses del imperialismo norteamericano de fortalecer su dominio sobre Colombia, su necesidad de intervenir para socavar la guerrilla, apuntalar un régimen reaccionario y controlar el tráfico de drogas.

El gobierno de Pastrana estableció un proceso de paz para quitarle opinión pública nacional e internacional a la guerrilla y a su vez retomar el plan de las clases dominantes que no estaban unidas, entregando un país en profunda crisis, un régimen autoritario y corporativo que conculcó derechos fundamentales, fortaleció las fuerzas militares y paramilitares y entregó mucho más la soberanía a los imperialistas norteamericanos. Durante su gobierno comenzaron a orquestarse campañas de opinión a través de los medios de comunicación que expresaban los puntos de vista de políticos, dirigentes gremiales, curas y obispos, intelectuales y dirigentes estudiantiles y sindicales en el sentido de que los problemas del país tenían su origen en la "falta de liderazgo", que el país se encontraba "sin quien lo dirigiera". Opiniones que fueron conformando una orientación para exigir la presencia en el gobierno de una persona "fuerte" como Fujimori en el Perú.

Pastrana, en parte logró con su estrategia de pacificación y con el inicio de la aplicación del Plan Colombia, respaldado por el imperialismo, el aislamiento político y diplomático de la guerrilla haciéndola perder, en ese momento, la posibilidad de organizar las fuerzas populares de la revolución colombiana, y no aprovechar suficientemente sus aliados nacionales e internacionales.

El gobierno de Pastrana se caracterizó por las altas cifras de población desplazada (algo más de 2 millones principalmente campesinos), por las fumigaciones, las acciones de los paramilitares y el ejército en áreas de presencia guerrillera. También se alcanzaron cifras alarmantes de desapariciones (más de 2000 entre 1999 y el 2001), asesinatos políticos y masacres de activistas y líderes sindicales, campesinos, defensores de derechos humanos y estudiantes (casi 100.000 entre el 2000 y el 2002). Los paramilitares no solo avanzaron militarmente sino que desarrollaron trabajo de masas y aparecieron abiertamente sus representantes políticos.

Al finalizar el 2001 la situación estaba bastante complicada, eran evidentes los cambios de la situación nacional enmarcados por lo sucedido el 11 de septiembre en Nueva York que dio lugar al lanzamiento de la "guerra mundial contra el terrorismo" de Bush. La iniciativa comienza a ganarla las clases dominantes, las posiciones favorables a Uribe Vélez se impusieron, el componente militar del Plan Colombia se hizo más evidente y las clases dominantes crearon opinión pública para acabar con la Zona de Distensión en el Caguán donde se desarrollaban las negociaciones y se lanzaron la ofensiva militar.

Se inició en el 2002 un nuevo periodo, marcado con un intento de destruir la zona de distensión en enero, que luego se concreta con el ataque rastrero de Pastrana Arango contra ésta un mes después. La expresión pública del Nuevo Poder llegó a su fin, con reflujo de masas, y se cerró un importante periodo de la lucha popular en Colombia.

Desde el año 2000, la guerra revolucionaria no solamente estaba presente en el campo, sino que bregaba por expandirse a las ciudades, no tanto por la lucha agraria como por la lucha antiimperialista y la crisis política, económica y social del país; al asestar golpes contundentes al ejército se pasó de la defensiva estratégica al equilibrio estratégico. Pero fue muy difícil sostener la expresión pública del Nuevo Poder, así se mantengan zonas de poder en otros lugares del país, porque el ganarse a las masas y movilizarlas no se cumplió cabalmente, aunque la guerrilla haya crecido cuantitativamente.

Las luchas de las masas habían sido golpeadas y sus demandas perdidas, las luchas populares contra el Acto Legislativo 012 no lograron los resultados esperados, la Acreditación por carreras en las Universidades se impuso por Decreto, los estudiantes de secundaria solo lograron mantener algunos colegios nocturnos, los campesinos no lograron un golpe contundente contra la importación de alimentos y las fumigaciones, y las convenciones colectivas no pudieron aumentar nuevas reivindicaciones sino apenas mantener las que estaban. Y lo principal no se logró totalmente la coordinación del movimiento armado con el no armado, aunque se presentaron casos en donde esa coordinación tuvo cierto grado de desarrollo como por ejemplo en las movilizaciones campesinas de 1999 y del 2002.

Ante esta situación tan grave para el movimiento revolucionario, en la que la destrucción de la zona de distensión implicó no solamente que el problema militar pasara a primer plano, sino que se acabó con la posibilidad táctica de unir al movimiento armado con el no armado, a partir de entonces cada uno por su lado enfrenta de manera dispersa la arremetida política, ideológica y militar de las clases dominantes.

En medio de esto se desarrolla la campaña presidencial 2002, en la que el movimiento no armado se aglutinó en los acuerdos y alianzas en el Frente Social y Político (FSP) para elecciones a Congreso y sobre todo a las presidenciales apoyando la candidatura de Luis E. Garzón. Una campaña presidencial en grave crisis de todo orden, con candidatos amenazados, paramilitares haciendo campañas, la guerrilla realizando un boicot que afectó parte de la votación para el campo democrático, los medios de comunicación llamando a votar por Uribe Vélez o por la guerra. Finalmente, triunfa de manera contundente en la primera vuelta Uribe Vélez que inmediatamente comienza a trabajar su programa fascista corporativo con recortes a los derechos fundamentales del pueblo.

En los últimos meses de gobierno de Pastrana se desarrolló una ofensiva militar contra la zona de despeje sin convocar el Estado de Conmoción Interior, ya que se argumentó que este instrumento no servía para contrarrestar las acciones de la guerrilla.

Desde la ruptura de los diálogos y negociaciones, las FARC-EP presionaron la renuncia de los Alcaldes Populares y funcionarios gubernamentales, inicialmente en sus zonas de influencia y posteriormente en el conjunto del país, lo que generó renuncias en gran parte del territorio. Además, retuvo a los representantes del Senado y Cámara, los Diputados de la Asamblea del Valle, una candidata presidencial, concejales de varios municipios y el gobernador de Antioquia. Todo lo anterior, para presionar el canje de prisioneros, llamar a construir Nuevo Poder argumentando que el actual gobierno es ilegitimo. Después de varios intentos para eliminar físicamente a Uribe Vélez, las FARC el día de la posesión presidencial atacaron con rockets al Palacio de Nariño, mostrando a nivel nacional e internacional que en Colombia hay una condición de guerra.

Por el lado del movimiento no armado, la discusión se centró en como hacer oposición al gobierno que se avecinaba; enmarcado este debate en la frustración por los resultados electorales que no expresaron la alianza del FSP con el Polo Democrático. Una de las posiciones planteó solo centrar la oposición en la lucha parlamentaria por medio de los siete congresistas; otra, planteó hacer la oposición parlamentaria con movilización de masas y la nuestra que ha sido combinar las diferentes formas de lucha para fortalecer la oposición, incluyendo la armada.

1.3. EL PLAN COLOMBIA

El Plan Colombia fue concebido por asesores norteamericanos y congresistas del gobierno Clinton y presentado ante el Congreso norteamericano en 1999 y aprobado en el 2000, apuntando a tener un mayor control regional sobre los países Andinos y del Caribe, y principalmente interviniendo para destruir al movimiento revolucionario que se desarrolla en Colombia, todo esto bajo el ropaje de la lucha contra las drogas. Hoy este plan ha evolucionado a lo que se conoce como Iniciativa Regional Andina

El plan se diseño en 3 fases a 6 años, la primera fase se inició en el departamento del Putumayo al sur del país, en donde los paramilitares, los asesores norteamericanos y el ejército, lo ha venido controlando, no en un año como se pensó inicialmente, sin embargo, a pesar de no haber cumplido en su totalidad la primera fase, ya se ha iniciado la segunda fase orientada hacia el suroriente y las partes centrales del país en un lapso de dos a tres años, ampliándose con fumigaciones y operaciones militares en Catatumbo, Antioquia y Sierra Nevada y la tercera fase, en todo el territorio nacional en el tiempo restante.

En el 2001 el ejército culminó su Reingeniería con la asesoría norteamericana cambió su modo de operar. Un aspecto importante en este proceso fue el aumento de tropas norteamericanas y británicas en las bases militares de entrenamiento contraguerrillero y el incremento de la ayuda económica por parte de EU, convirtiendo a Colombia en el primer receptor de ayuda militar en Latinoamérica y el tercero en el mundo.

Para el plan se han destinado recursos principalmente norteamericanos que se han orientado al aspecto militar, pero también hay recursos de capitales europeos que son el llamado componente social.

El Plan Colombia hace parte de la guerra de baja intensidad, y hoy como Iniciativa Regional Andina, se enmarca en la estrategia militar del imperialismo. El Plan Colombia ha escalado la guerra, lo que se refleja en hechos como:

- El desplazamiento de decenas de miles de campesinos, con el fin de quitarle la base de masas a la guerrilla para de esta manera aislarla. - La guerra psicológica a través de los medios de comunicación, al crear confusión, desinformación, buscando ganar opinión pública a favor de las políticas de las clases dominantes y el imperialismo. - La realización de campañas cívico militares, brigadas de salud, alfabetización y la implementación de programas de radio y televisión buscando respaldo de parte de la población a las acciones de las fuerzas armadas. - La organización del pueblo en frentes de seguridad, red de informantes y delatores.

Hoy el Plan Colombia es esencialmente militar, lo que ha escalado la guerra, con el pretexto de que se lucha contra el terrorismo, mientras lo que había de inversión social se ha suspendido, la lucha contra el narcotráfico no ha pasado de las fumigaciones que en su mayoría afectan a los pequeños campesinos,

Uribe y el imperialismo iniciaron la 2ª. Fase del Plan Colombia en mayo de 2003. Desenvolviendo la teoría reaccionaria conocida como "guerra total", que combina la doctrina de la guerra de baja intensidad, con estrategias de guerra convencional para combatir lo que de manera difusa el régimen denomina "crimen organizado", "guerrilla" o "terrorismo". La analista norteamericana Julia Sweig, en la revista Foreing Affairs en español, otoño-invierno, 2002, se preguntaba ¿Qué tipo de guerra necesita Colombia? Y se respondía que la guerra total. Por eso la red del millón de informantes para combatir el "terrorismo" (todo tipo de oposición al Gobierno), se espera combinar con otras estrategias a partir de la inteligencia, el uso intensivo de tecnologías y los sistemas de combate en enjambre, basados en el uso de pequeñas unidades autónomas, previstas de gran poder de fuego, un buen entrenamiento e información en tiempo real, lo que representa un cambio radical frente a las concepciones militares basadas en despliegues masivos de capacidad artillera, armamento blindado, grandes concentraciones de tropas y organización del ejercito en cuerpos, divisiones, brigadas y batallones de gran envergadura como los de montaña, que no han mostrado efectividad real. Todo esto lleva a que el gasto en defensa represente el 1.5% de PIB equivalente a 3.1 billones de pesos, con aumento proyectado al 3% del PIB, según el presupuesto presentado para el 2004.

Las gigantescas operaciones militares en las que participan todas las fuerzas armadas colombianas, asesores militares norteamericanos y británicos, han sido de dos tipos, por una parte, operativos para golpear la base social de las zonas guerrilleras (Sur del país, Antioquia, Tolima) y las de aseguramiento de los intereses norteamericanos (Zonas de rehabilitación).

En el primer caso, la operación Marcial, que duró 6 meses para controlar el territorio del Oriente Antioqueño y replegar al ELN y a las FARC, se usaron 6 batallones, varios aerotransportados y de fuerzas especiales, además de los que están permanentemente en la región, dejó un saldo de 40 a 50 guerrilleros muertos y/o detenidos, según fuentes del Ejército 140 guerrilleros desertores, varias decenas de desaparecidos entre la población campesina, miles de desplazados.

En el segundo caso, con el apoyo económico y logístico del gobierno Bush por más de US$80 millones, las operaciones buscan garantizar la seguridad del oleoducto Caño Limón-Coveñas. Se realizó un empadronamiento por parte del Batallón de Contraguerrilla Número 46 de Arauquita, para el control de cada uno de los habitantes. La zona es patrullada 24 horas por dos aviones de inteligencia Sky Máster, asignados mediante convenio a la Fuerza Aérea Colombiana. Los Sky interceptan comunicaciones, visualizan movimientos por calor y coordinan operaciones militares. También se incrementó la movilidad de la tropa a lo largo del oleoducto. Por todo este despliegue militar, analistas estratégicos del Ministerio de Defensa aseguraron que Arauca es la zona del país con mayor número de tropa. Informes del Comando General de las FF.MM dan cuenta de que en Arauca están acantonados los batallones 24, 27, 30, 46, 49 y 52 de contraguerrilla, el número Uno del Plan energético petrolero, el Navas Pardo, el 43 de Infantería de Marina y unidades de la FAC con helicópteros artillados y los aviones Sky. A ello se suma la llegada de la Brigada Móvil Número Tres, que apoya la ofensiva contra el ELN y las FARC en Arauca.

Sin embargo esta segunda fase, tiene problemas que no ha podido resolver:

- El despilfarro de los recursos del impuesto adicional al patrimonio que denunció el Contralor Antonio Hernández, propiciando el desencanto de sectores de la gran burguesía. - El fracaso de las Zonas de Rehabilitación del Arauca y Bolívar con su dispositivo paramilitar, organizadas para proteger los intereses petroleros de las multinacionales americanas y británicas; y - El estallido de la anarquía administrativa en el Ministerio de Defensa, propiciada por los caudillos militares que arrastran formas de gestión administrativa "premodernas" y artesanales en abierta contradicción con los estilos de la tecnocracia que lideraba la Ministra Martha Lucia Ramírez, inclinada a la eficiencia y eficacia gerencial.

A principios de este año se ha iniciado una nueva etapa de reentrenamiento de reservistas, policía y soldados activos asignados a tareas administrativas para aumentar el pie de fuerza de combate y conformar más sistemáticamente la tácticas de combate callejero en las ciudades.

1.4. ¿QUÉ LOGRARON LAS CLASES DOMINANTES Y EL IMPERIALISMO EN 13 AÑOS?

Haciendo un balance del plan de las clases dominantes después de 13 años se puede concluir que avanzaron en el desarrollo de fuerzas productivas a su servicio y del imperialismo, modernizaron parte de la red vial, puertos, aeropuertos y zonas francas, implementaron los planes de ordenamiento territorial, principalmente en Bogotá y en otras ciudades, generando su transformación en infraestructura y servicios, introdujeron nuevas tecnologías y plataformas para las telecomunicaciones, mejoraron aspectos de calidad de la oferta educativa en todos los niveles (vía privatización), y a nivel del aparato estatal, han transformado en parte el viejo gamonalismo por una tecnocracia modernizante.

Esto ha sido posible con reformas laborales, tributarias, de seguridad social y enfoques modernizantes, que arrancaron a las masas derechos conquistados, al incremento de la deuda externa que hoy llega al 53% del PIB y a la inversión extranjera que se ha apoderado de más del 50% de los sectores vitales de la economía. Todo esto en medio de unas condiciones socioeconómicas angustiosas para el pueblo.

De los 44 millones de colombianos, el 60% (26 millones) se encuentra en condiciones de pobreza creciente con alta tasa de desempleo y abrumadora precarización laboral, de este sector el 28% (más de 11 millones) está en la indigencia y el 33,9% está subempleado, el 30% de los niños en edad escolar están desnutridos, la pobreza llega a u 49% en las zonas urbanas. La pequeña y mediana burguesía representada por el 35% de la población conforma un amplio y diversificado espectro de niveles y sectores sociales; mientras que los sectores de mayor riqueza y poder político son apenas el 5% de la población.

El bajo crecimiento económico y las políticas neoliberales han disminuido los ingresos del pueblo y el gasto social. Sumado a esto la prolongada recesión económica llevó al desempleo a más del 20% (3 millones de desempleados en el 2001) de PEA y solo la mitad de esta tiene empleos estables, ahora amenazados por la Reforma Laboral que se aprobó a finales del 2003. El 60% de la población colombiana trabaja en el sector informal.

El crecimiento del PIB pasó en 1993 al 2000 del 5% al 4.8%, para hundirse a un 2.5 % en el 2002, hoy Uribe aspira llegar al 3%. Mientras la tasa de desempleo se elevó de 8.7% en 1995 a 19.5 % en 1999. En 1994, el Ingreso Per Cápita era de US$ 2.158 y en el 2002 bajó a US$ 2.043, en 8 años cayó más de 100 dólares.

En las zonas rurales la situación es aún más grave, el 84% de su población vive en la pobreza y de éstos 30% en la indigencia. Una crisis agroalimentaria agravada como producto de la importación indiscriminada de alimentos (en los últimos 10 años se pasó de importar 700 mil toneladas a importar 7 millones de toneladas) y a la eliminación de renglones agrícolas tradicionales, como la difícil situación de las 500 mil familias cafeteras.

Por otra parte las finanzas públicas muestran un régimen en bancarrota producto de la deuda pública (interna y externa) que tiene que ver con el movimiento de capitales financieros y especulativos imperialistas y de la gran burguesía. En el 2002 la deuda interna era $ 40.8 billones equivalente a US $ 17.930 millones, que corresponden al 57% de la deuda. Y la deuda externa era de $ 47.5 billones equivalentes a US $ 20.883 millones que corresponden al 46% de la deuda, para un total de $ 88.31 billones equivalentes a US $38.813 millones, correspondiente al 49% del PIB.

El panorama nacional tiende a agudizarse y según las expectativas de la granburguesía, quizá en 10 o 15 años el país recupere su estabilidad económica, es claro que por ahora las políticas de las clases dominantes no se orientan a resolver el problema económico ni social, sino se concentran en resolver el problema de la guerra y en aislar las masas populares del movimiento revolucionario y democrático no armado y armado.

2. EL CARÁCTER DEL REGIMEN

El régimen de Álvaro Uribe Vélez es la expresión de un sector político de ultraderecha que ha logrado la unidad relativa de la granburguesía y los grandes terratenientes detentadores del poder económico y han consolidado una base social. Ese sector ha sido representado por militares activos, curas y obispos, políticos, intelectuales (periodistas, académicos, expertos en resolución de conflictos), ex policías y exmilitares, lumpen proveniente del narco, jefes de los paras y algunos reinsertados de las guerrillas, conformaron un partido fascista clandestino, ahora con expresiones abiertas y que buscan estructurarlo como Partido Uribista.

El gobierno va a continuar con la reforma del Estado en relación con los planteamientos del "Estado Mínimo Eficiente" cuya formulación es el "Estado Comunitario" (participativo y descentralizado); ya habíamos planteado que al imperialismo norteamericano no le interesaba un Estado grande manejando la economía, centrado en la burguesía burocrática, tipo de Estado que fue necesario de 1900 a 1975 para desarrollar y consolidar el capitalismo burocrático. El excesivo control de los Estados y su acumulación dejó de ser valido en las nuevas relaciones de poder mundiales imponiéndose la teoría del "Estado mínimo eficiente" tomando como centro las privatizaciones. Posteriormente, se pasó al "Estado eficiente" más concentrado y administrador de la gestión pública imprimiéndole a ella las teorías administrativas del sector privado, al tiempo que creaba condiciones para aplicar medidas de corte corporativo y fascista corporativo. Ya desde 1998 los imperialistas estaban proponiendo gobiernos autoritarios que fueran capaces de frenar las crisis sociales y políticas para colocar a los países a tono con las necesidades del capital financiero internacional impuesto por el FMI, BM y la OMC.

El llamado "Estado comunitario" se parece mucho a las propuestas del entonces Ministro de Gobierno Humberto de La Calle Lombana del gobierno de Gaviria sobre el "Sistema Nacional Comunitario", pues ambos buscan la organización corporativa de las masas del campo y la ciudad, en los niveles local, regional y nacional, para ejercer mayor control ideológico y político y disponer de mano de obra gratuita para obras de infraestructura y vinculación de las masas a programas de salud, vivienda y educación como una manera de amortiguar los efectos devastadores de la crisis social y económica. La diferencia entre Uribe y el enfoque de De la Calle está en el mayor componente contrainsurgente y guerrerista de la organización de masas que desarrolla Uribe. El corporativismo se propone anular la lucha de clases y la lucha de intereses a favor de posiciones de lealtad de profesión y oficio, en donde la persona no debe estar subordinada a partidos políticos, al Estado o a las clases sociales pero si a los intereses de la granburguesía y los terratenientes.

El Estado Comunitario es la concepción fascista corporativa de Uribe sobre el papel del estado y su relación con la sociedad. Esta concepción descansa sobre 3 ejes: primero, una estrategia de ajuste del Estado, para hacerlo Estado Eficiente a partir de procesos de reingeniería que fusiona o reestructura los organismos del estado, centrando en la gobernabilidad (seguridad y defensa), lo que implica el despido de 30.000 trabajadores; segundo, considera que los servicios sociales (educación, salud, servicios públicos, recreación) deben ser privados y descargados sobre las masas que son sus principales usuarios, y tercero, la estrategia militar sobre la que descansa la seguridad democrática, de ahí el único gasto que sube en el plan de inversiones es el gasto militar.

Uribe agrega un nuevo componente, la militarización reaccionaria de las masas, pues el esquema de Seguridad Democrática subordina las diversas organizaciones de masas (sindicatos, juntas comunales, grupos juveniles, etc.) a las redes de inteligencia y operaciones psicológicas de la Policía y el Ejército, a la vez que se busca institucionalizar y legalizar el paramilitarismo. A esto se le suma la intervención de tropas norteamericanas con posibilidades de combinarlas con las de países vecinos o de la ONU y la aplicación del Plan Colombia para escalar más la guerra. Al tiempo que ha venido cambiando la Constitución del 91 en los aspectos de derechos políticos, económicos, sociales y culturales del pueblo que le permitan maniobrar libremente para atacar al movimiento popular

La "Seguridad Democrática" contempla los siguientes aspectos, expuestos en el Plan de Desarrollo:

i) Unos principios; ii) Los intereses nacionales; iii) Las amenazas; iv) Los objetivos estratégicos; v) Los instrumentos; y vi) El plan de seguridad que concreta la esencia de sus propósitos: tres (3) billones de presupuesto adicional para la guerra con el impuesto del 1,2% sobre el patrimonio, la red de un (1) millón de cooperantes encargada del espionaje a los ciudadanos, las Zonas de Rehabilitación, nuevas brigadas móviles, los batallones de alta montaña, los soldados campesinos, cerca de veinte (20) grupos de anti-terrorismo urbano y los sofisticados equipos militares como los localizadores y rastreadores satelitales, a lo que se le suma el Estatuto Antiterrorista y la Ley de Alternatividad Penal para la legalización de los paras.

De los cuatro objetivos estratégicos del Plan de Desarrollo, el principal es la seguridad democrática. Este aspecto se basa, entre otras cosas, en la consideración que se tiene de que "la violencia ejercida por organizaciones criminales de diversa índole es el principal desafío que afronta Colombia".

La doctrina Uribista es neoliberal a ultranza. De ahí que la seguridad sea una obsesión, y está por encima de la justicia y de la justicia social. Seguridad significa para Uribe, derrotar al movimiento democrático y revolucionario, de ahí que en su Estado Comunitario, ni siquiera haya tenido en cuenta el planteamiento de Seguridad Humana y Democrática de las ONU que incluye: seguridad económica, alimentaria, seguridad en materia de salud, seguridad personal, ambiental, seguridad de la comunidad y en la cultura y seguridad política. Uribe maneja una noción de seguridad que se reduce en alto grado al punto cuatro de Naciones Unidas, seguridad personal, que siendo importante, es apenas un componente de este propósito.

El segundo objetivo estratégico del plan es el crecimiento económico, que se espera sea del 3%. Pero la política económica que aplica es recesiva y regresiva. Su prioridad es el ajuste fiscal y la política de restricción del gasto público. Según el Ministro de Hacienda, "nuestro programa económico se basa en tres pilares fundamentales: a. La estrategia de seguridad; b. Las reformas económicas (fiscales y tributarias) y, c. La reforma del Estado". Es decir, continua y profundiza las tres tareas de las clases dominantes, centrando en la guerra contrainsurgente y el cumplimiento de los acuerdos con el imperialismo en lo económico (deuda externa) y en lo militar, las verdaderas causantes del grave déficit en la balanza comercial, el enorme déficit fiscal y la grave crisis social que afronta Colombia. Frente a la política social, el Plan de Desarrollo es antipopular, desmonta las conquistas del movimiento sindical para supuestamente orientarla hacia los sectores de desempleados e indigentes, que solo han recibido persecusión y operación "limpieza", dejando por fuera el empleo y el mejoramiento de los ingresos.

El tercer objetivo, la equidad social se orienta hacia la llamada "revolución educativa", propone bajar el actual déficit de cobertura educativa en un 50 %, de 3 millones de niños, niñas y jóvenes por fuera de la escuela, tener 1,5 millones por fuera, es decir, ni siquiera se propone cumplir la Constitución, en el sentido de garantizar educación básica para todos. En términos de calidad no propone nada significativo y no establece metas concretas en investigación, ciencia y tecnología.

El cuarto objetivo son las finanzas, que descansan en la reforma tributaria, ampliando la base gravable del IVA al 2% para 2005 a bienes y servicios que hoy no están gravados; el cobro del IVA del 2% a productos de primera necesidad; la congelación de salarios y pensiones por dos años, excluida la fuerza pública, como fracasó el Referendo ahora se intenta asegurarlo por medio del cuestionado Acuerdo Político entre los partidos de las clases dominantes, así como la eliminación de transferencias a los territorios; el congelamiento de los gastos de la nación por dos años menos los referentes a la seguridad democrática, lo que implicará un ahorro de 4 billones de pesos para el Estado.

Los afectados con estas medidas son el proletariado y el pueblo, los empresarios han descargado el impuesto al patrimonio sobre los trabajadores, aprovechando las ventajas de la reforma laboral, que aumenta la jornada laboral, recorta el salario, permite despidos y no genera nuevos empleos

El enfoque autoritario y guerrerista actual ha conducido a plantear que lo principal para Colombia es la seguridad y por ello la necesidad de gobernar con unos "conceptos jurídicos anormales para una sociedad en condiciones anormales", pues según ellos las "normas jurídicas para la normalidad como sería la Constitución del 91, no sirven para solucionar la actual condición del país". Lo que implica de parte de los revolucionarios y comunistas defender y ampliar los derechos políticos, económicos, sociales y culturales del pueblo consagrados en la Constitución del 91, trabajando por concretar un Gobierno Democrático Popular.

Uribe en el poder declaró el Estado de Conmoción Interior que utilizó para crear las zonas de rehabilitación y consolidación en dos sitios del país donde los derechos del pueblo han sido conculcados mientras que en el resto del territorio se han restringido. El régimen pasó a la ofensiva realizando acciones militares de gran envergadura como la toma militar de la Comuna 13 en Medellín y las acciones en el Tolima, Guaviare, Meta y Putumayo, en lo político presionó al Congreso para que aprobará las reformas impuestas por el FMI y el BM, chantajeándolo con la convocatoria de un referendo para la revocatoria del Congreso. Además, se reiniciaron las extradiciones de nacionales hacia EU y las fumigaciones; se armaron las redes de cooperantes y las recompensas, la formación de batallones de soldados campesinos, el aumento de las fuerzas militares y los primeros acuerdos no oficiales con los paramilitares. Finalmente, el Congreso cedió a todas las pretensiones del gobierno y a la propuesta de Referendo de Reforma Política, Reforma Fiscal y Gasto Público. Además, el régimen de AUV, avanzó en la creación de condiciones para que Colombia ingrese al tratado leonino del ALCA, al firmar la Ley de Preferencias Arancelarias para el Área Andina y Lucha contra la Droga -ATPA.

Frente a la ofensiva militar de Uribe, la guerrilla inicialmente se replegó y preparó su ofensiva en las ciudades para Diciembre, la cual no tuvo las implicaciones que ellos esperaban por su poca presencia de masas y por la aplicación del plan contrainsurgente de la reacción. A finales de 2002, plantearon la creación de un gobierno democrático anti-neoliberal que agrupe a los que estén de acuerdo con la Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional.

La lucha armada constituyó la oposición más fuerte durante los primeros meses de Uribe, posteriormente con la campaña contra el referendo Uribista, la reelección presidencial y las elecciones a Alcaldías y Gobernaciones, la lucha política desarrollada desde los diferentes sectores de la oposición al gobierno (demócratas, revolucionarios y opositores) han retomado la iniciativa siendo un elemento importante contra el gobierno fascista corporativo de Uribe Vélez.

2.1. Uribe y el paramilitarismo

La fase actual del paramilitarismo agrupado en las AUC de Castaño, tuvo sus orígenes a comienzos de la década del 80 en el Magdalena Medio, cuando los terratenientes ganaderos, la Texas Petrolera Co. el clero y el gobierno, iniciaron su operación limpieza, asesinando campesinos cercanos a los movimientos revolucionarios y democráticos de la región. Hacia comienzos de la década del 90, se expandieron hacia Córdoba y Urabá, y hacia los llanos y el Putumayo, financiados por esmeralderos y narcotraficantes, pero centralizados por las clases dominante y los mandos militares. En Antioquia, cuando Uribe fue Gobernador, las legitimó en las Convivir, desde ese entonces ha hecho parte del esquema fascista de AUV; fue en Antioquia que AUV diseño su enfoque contrainsurgente y su estrecha relación con los líderes paramilitares, que entonces como ahora han jugado un papel clave en la estrategia uribista.

Las declaraciones que los jefes paramilitares dieron apenas se posesionó como presidente Uribe, acerca de que su proyecto político contrainsurgente, ya no tiene vigencia histórica, pues ha sido recogido por el Estado Comunitario y la Seguridad Democrática, debe aceptarse como una verdad objetiva. Sin embargo, el estado reaccionario, no ha descartado que en su estrategia contrainsurgente, se sigan usando fuerzas paramilitares, como ha ocurrido a lo largo de la historia colombiana. Políticamente ya no es necesario que el partido fascista se exprese a través de Carlos Castaño, ahora hay un presidente con pedigrí paramilitar. Militarmente, los paras, están siendo reincorporados a las estructuras de la seguridad democrática (soldados campesinos, red de informantes, frentes de seguridad, organismos de inteligencia, Fiscalías, Das, etc.,) y el ejército y los organismos de inteligencia mantienen operaciones y grupos paramilitares, para sembrar terror contra el movimiento democrático revolucionario.

De ahí que sea necesario denunciar que la estrategia paramilitar del Estado reaccionario no ha sido desmontada

3. EL MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO EN COLOMBIA

La guerra actual es civil y revolucionaria porque: primero, ante la alianza desembozada entre el imperialismo, el Estado y las clases dominantes contra la nación y el pueblo colombiano, una parte del pueblo asume la lucha armada como forma principal para oponerse a sus enemigos. Segundo, los programas son democrático-populares y el origen de los combatientes de las FARC, ELN y EPL principalmente son campesinos. Tercero, porque no es un "conflicto interno" pues no son enfrentamientos esporádicos, sin orientación táctica y estratégica, sino un enfrentamiento de clases (o guerra civil) con intereses políticos definidos por parte de los contendientes. Cuarto, por el aspecto subjetivo en donde algunas fuerzas revolucionarias son comunistas.

Estamos hablando del momento actual, pues si hacemos un balance histórico, esa situación se presentó en la década del 60 con el inicio de un nuevo periodo de la guerra civil en Colombia. La historia contemporánea nos muestra que la guerra revolucionaria lleva 40 años bajo la forma de la guerra civil revolucionaria pues se refiere a las contradicciones internas entre las masas y el Estado burocrático terrateniente. En otra situación como la de invasión de tropas extranjeras por ejemplo de la ONU o de los yanquis directamente o por medio de tropas internacionales, la guerra se tornaría de liberación nacional; esta condición también se puede presentar cuando la presencia de los imperialistas es demasiado evidente en los asuntos internos (políticos y militares) del país.

En este sentido nos separamos de las posiciones de otros maoístas y otras fuerzas revolucionarias que consideran que en Colombia se presenta una "guerra reaccionaria" porque los contendientes son todos enemigos del pueblo (fuerzas armadas, paras y guerrilla) por el tipo de acciones; genocidio de los paras y el ejército y por los errores de la guerrilla; también argumentan que es una "guerra capitalista" porque es principalmente para repartirse la renta del suelo y del subsuelo (hidrocarburos y minerales) y que por esa razón las masas no hacen presencia. Estas posiciones no analizan ni la historia ni los programas de las organizaciones armadas revolucionarias; no entiende que el desarrollo del proceso revolucionario armado exige el control del territorio para avanzar por la toma del poder y que ello exige, a su vez, la aplicación de la confiscación de los capitales y medios de producción monopolista, así como la imposición de los impuestos y contribuciones para la guerra. Peor aún, borra la línea divisoria entre los errores de la guerrilla y el enemigo. Por este camino se puede llegar fácilmente a la desesperanza y a pisarles los talones al humanitarismo pacifista y a las posiciones de rechazo a todo tipo de guerra o una guerra popular "auténtica" (sin problemas y siempre adelante). A las guerras se les caracteriza por las relaciones de clase e intereses políticos de los contendientes.

El planteamiento de los que argumentan que lo que existe es un conflicto social y armado, reduce los alcances políticos de los contendientes y su desarrollo, a contradicciones que se pueden resolver sin transformar la sociedad en su conjunto.

La guerra civil revolucionaria avanzó y puso en los últimos tres años la discusión del Nuevo Poder, pero no logró la unidad del movimiento democrático revolucionario, situación que los sectores fascistas aprovecharon para su protagonismo político, sufriendo la guerrilla un retroceso táctico.

Históricamente, en el conjunto de la guerra civil revolucionaria, la lucha armada ha sido la forma principal de oposición del pueblo a las clases dominantes y al imperialismo, aunque en periodos específicos, la lucha política ha jugado un papel importante en entrabar y golpear a las clases dominantes. Ambas han jugado su papel en determinados periodos políticos del país. La lucha política actualmente aunque ha jugado su papel (paros, huelgas, bloqueos, participación en elecciones, derrota del referendo) no ha logrado la contundencia y continuidad que la revolución requiere en relación a la lucha armada. Las concepciones de acumulación de fuerzas por las vías armada de corte insurreccional de las guerrillas y político electoral de gran parte del movimiento no armado, les colocan un límite a la necesidad de acumulación de fuerzas de todo el movimiento revolucionario, pues estas dos líneas se identifican en no hacer esfuerzos en elevar el nivel de conciencia de las masas ni en organizarlas de manera permanente. Por esto, es indispensable combinar todas las formas de lucha como clave para la vinculación de las masas al proceso revolucionario.

Cuando nosotros sostenemos que la actual guerra es civil y revolucionaria no estamos omitiendo los errores políticos y militares de la guerrilla, por el contrario los tenemos en cuenta y solo cambiaremos esa definición en el caso de que las guerrillas cambien su programa democrático, por uno contra el pueblo. El PCC-M ha venido planteando cuatro diferencias con el movimiento guerrillero en su conjunto, que consideramos son los puntos a resolver para garantizar una nueva unidad del movimiento armado y no armado:

- Un enfoque unilateral al considerar que la construcción de un Ejército es suficiente para alcanzar su programa revolucionario, dejando en segunda instancia la importancia estratégica del Partido y la alianza con las diferentes clases y organizaciones democráticas y revolucionarias en un Frente. - La creación del Nuevo Poder por las guerrillas en las zonas que controlan no es claro para el pueblo y en algunas de ellas los órganos de poder se reducen a la autoridad de los estados mayores guerrilleros. - La línea militar en general considera que la insurrección es el objetivo principal de su proceso, pero contradictoriamente no se trabaja por coordinar las diferentes formas de lucha y por incorporar en ellas al pueblo en general. Se concibe que la insurrección llega de manera espontánea cuando las condiciones de las masas son insoportables o insostenibles y cuando las organizaciones guerrilleras puedan responder a ese momento. - Una errónea política de alianzas y relaciones de clase, pues se tiende a antagonizar las diferencias con otros sectores revolucionarios y sociales, golpeando indiscriminadamente las masas intermedias y relativamente atrasadas.

Las tendencias militaristas de solo ver lo militar y despreciar a las masas, de ignorar la importancia de las organizaciones de masas en la lucha por el Poder, de considerar a las ciudades llenas de "masas incautas", está haciendo daño al movimiento revolucionario. También es erróneo sostener frente al desarrollo de la guerra el argumento que no hay "muertos inocentes", cayendo igualmente en posiciones aventureras y acciones indiscriminadas que afectan al pueblo. Pero igualmente es necesario deslindar de otros revolucionarios, incluso comunistas para quienes los errores de la guerrilla son transformados en "atrocidades" mostrando o que la guerra no es necesaria o que debe ser sin errores, "auténtica" cayendo en la pasividad, pues nunca definen practicar en verdad la lucha armada.

3.1. El Movimiento Armado en Colombia

El movimiento armado es principalmente rural, conformado por diversas organizaciones guerrilleras con enfoques políticos diferentes y desarrollo militar desigual, y que ha jugado un papel muy importante en el desarrollo de la Guerra Civil Revolucionaria.

Las FARC, dirigida por el Partido Comunista Colombiano PCC hasta 1990, en su VII Conferencia (1982) definió en su plan estratégico: convertirse en ejército y ganar más presencia política, para ello utilizó los diálogos con Belisario Betancur y la creación de un movimiento político, Unión Patriótica, conformado por el trabajo de masas del Partido y otras fuerzas revolucionarias para participar por la vía electoral en la lucha de clases y como una forma de llegar a las ciudades. La Unión Patriótica fue exterminada durante 1984-1992, cerca de 5000 de sus activistas fueron asesinados de manera selectiva y en masacres por el régimen y sus organismos paramilitares, esta situación y la destrucción de la URSS antagonizó las diferencias de las FARC con el PCC produciéndose una ruptura antes de la VIII Conferencia (1993) de las FARC-EP.

En 1990, Gaviria ordenó el ataque militar a "Casa Verde", base histórica y principal del secretariado de las FARC-EP que los llevó a reajustar el Plan Estratégico en la VIII Conferencia, ya como una organización político-militar independiente, sobre éste han venido trabajando desde entonces; desarrollaron un nuevo modo de operar que les permitió mejorar su armamento, ganar una mentalidad más agresiva, crear un nuevo tipo de combatiente y construir compañías con las que pudieron cercar unidades militares del ejército reaccionario, coparlas y derrotarlas. En el periodo de 1994-1996, la FARC-EP dio un salto cualitativo y cuantitativo que la colocó en buenas condiciones políticas y militares dentro del movimiento revolucionario, con la posibilidad de lograr el poder para el pueblo, a la vez que se convirtieron en un gran problema de "seguridad nacional" para los imperialistas norteamericanos, llevando la guerra a la etapa de equilibrio estratégico, situación que se ratificó con la Zona de Despeje. A nivel nacional e internacional, lograron una importante presencia con los viajes a Europa y la apertura de relaciones diplomáticas con gobiernos y partidos en varios países.

El Ejército de Liberación Nacional, ELN, durante la década del 80 tuvo un importante desarrollo político y militar, convirtiéndose en un polo de atracción para diferentes fuerzas políticas y sociales que fueron cooptadas a través del movimiento político A LUCHAR o a través del engrosamiento de sus frentes guerrilleros. La lucha política desarrollada por A LUCHAR tuvo un papel importante en la movilización de masas campesinas en el nororiente de Colombia y en los movimientos estudiantil, barrial y sindical. Al no saber manejar la relación de sus organizaciones de masas con el aparato militar no pudo avanzar de manera coherente durante la década de los 90, llevándolos a una condición de repliegue militar en defensiva estratégica, sin posibilidades por ahora de lograr ser un fuerte ejército y de fortalecer su influencia de masas. La situación no ha sido la mejor para el ELN en los últimos años, pues ha perdido influencia en sus zonas históricas y en el trabajo de masas y no ha podido concretar su propuesta de Convención Nacional, hoy discute si debe hacer acuerdos con Uribe para tener presencia política o fortalecer la unidad con otras fuerzas para enfrentar al régimen y mantenerse como opción política y militar para el pueblo.

El EPL, dirigido por el Partido Comunista de Colombia, marxista-leninista, PC de C -ML durante la década de los 80, también avanzó en lo militar y lo político, al igual que los anteriores tuvo como objetivo hacer mayor presencia política y militar con la ampliación de sus frentes guerrilleros y la incorporación a la lucha política de masas a través de la creación del Frente Popular. La opción política del PC de C-ML, su ejército EPL y su Frente enfrentó una lucha interna muy fuerte sobre el papel y validez de la lucha armada que lo condujo en 1991 a la desmovilización del 90% de sus combatientes y militantes que se convirtieron en Esperanza, Paz y Libertad una fuerza política que se descompuso a lo largo de los 90, algunos de ellos se pasaron al enemigo, otros fueron perseguidos y eliminados por el recelo que se suscitó frente a sus posiciones y actitudes con los revolucionarios. El pequeño número que no se desmovilizó, se reagrupó al lado del entonces Secretario del partido, Francisco Caraballo, quien se ocupo de su recomposición política y militar fuertemente debilitada, hasta su detención política (1994), hoy el EPL se encuentra a la defensiva estratégica y el PC de C-ML ha ganado nuevamente presencia política, proponiendo la Constituyente Popular y el Frente Patriótico de Liberación, relacionado con la defensa del petróleo como un recurso natural estratégico y las luchas de los obreros petroleros.

Con influencia regional existen otras organizaciones armadas revolucionarias pequeñas como el Ejército Revolucionario Guevarista ERG, el Ejército Revolucionario del Pueblo-ERP y el Bateman Cayón, los CAP y sectores de milicias en varias ciudades. El PCC-M está desarrollando la construcción de su fuerza armada.

El movimiento guerrillero ha buscado dos veces su unidad, primero con la Coordinadora Nacional Guerrillera (1985) y segundo, en la Coordinadora Guerrillera "Simón Bolívar" (1987) en las cuales se logró unidad de acción pero no pudo avanzar hacia una unidad estrategia ni táctica por una actitud ideológica y política que dificultó profundizar ese camino. Estos dos intentos han servido de justificación para plantear que es imposible la unidad por las diferencias de programa de las diferentes organizaciones, en realidad los programas son muy parecidos, las diferencias siempre se han dado por la actitud política de cada organización frente a las negociaciones con el gobierno, a las formas de lucha en cada uno de los momentos históricos de la revolución democrática y a las implicaciones de los resultados orgánicos de la fusión de diferentes fuerzas. En ese mismo periodo, se dio por primera vez de manera general y nacional unidad entre el movimiento armado y no armado que potenció el movimiento democrático y causó terror a las clases dominantes.

El pueblo colombiano tiene un importante acumulado representado en la experiencia de las organizaciones armadas revolucionarias que se encuentran en la "Agenda común" y el "Programa" de las FARC-EP, en las posiciones y programas en la Convención Nacional del ELN y en el programa del EPL y de otros revolucionarios armados y no armados y que coinciden con el PCC-M en la necesidad de desarrollar la revolución democrática, de un gobierno democrático popular revolucionario (así se le denomine de otra forma), de la lucha antiimperialista, de la solución al programa agrario y un modelo económico que sirva al pueblo. Programáticamente son muchas las coincidencias, pero debe haber más esfuerzo para ganar posición política y sobre todo para educar y organizar las masas populares que no se las puede ver como algo secundario y poco revolucionario.

El régimen con su política contrainsurgente está buscando una estrategia militar sistemática para que el ejército reaccionario mantenga la iniciativa y entorpezca el plan estratégico de la guerrilla, obligándola a renunciar por ahora a la guerra de movimientos que utilizaron desde mediados de los 1990. Esta nueva situación militar no significa todavía que la guerra ya no esté en la etapa del equilibrio estratégico y que la guerrilla no pueda entorpecer el plan de la reacción.

3.2. El Movimiento no armado en Colombia

El movimiento no armado ubicado principalmente en las ciudades es amplio (con todo tipo de organizaciones sociales y políticas), diverso (porque hacen presencia diferentes posiciones políticas, democráticas, anarquistas, alternativas y comunistas) e importante (esos movimientos están relacionados con la alta población urbana en Colombia, 75%). Aquí debemos aclarar que el concepto de movimiento no armado es porque hace principalmente lucha política, que no es igual a decir que de allí no pueda surgir lucha armada o que no se ejerzan otras manifestaciones de violencia revolucionaria; aunque, también es cierto que en ese movimiento se presentan posiciones pacifistas y hasta de NO a la guerra, pero por esta razón ellas no deben ser aisladas o subvaloradas.

El movimiento no armado, ha tenido su expresión más alta recientemente en la lucha contra el referendo uribista, al agruparse en la Gran Coalición Democrática, que orientó diferentes formas de lucha legal e ilegal contra el régimen, creando una importante opinión pública, que entendió que el referendo era contra el pueblo, y mostrando en los hechos que era posible unidad de acción en torno a tareas concretas.

Sin embargo, el manejo sectario de las diversas posiciones no ha dejado que avancen los procesos de unidad, en donde las diferencias que tienen años de historia tendrán que ser superadas para que no se sigan haciendo daño y puedan observarse con más claridad los puntos comunes ideológicos y políticos.

Hoy el movimiento sindical está enfrentado a dos retos: fortalecer las centrales y luchar por una sola central con contenido revolucionario y progresista y crear las condiciones para levantar un movimiento de lucha por la defensa de los derechos políticos, económicos y sociales que han sido recortados en este gobierno, el movimiento campesino no armado está disperso y requiere mayor coordinación y definición de sus reivindicaciones. El movimiento magisterial en la encrucijada por las políticas de la revolución educativa que están en desarrollo, el movimiento estudiantil debe enfrentar su unidad y las políticas en su contra en el gobierno de Uribe Vélez. El movimiento barrial y de semiproletarios requiere más cohesión y capacidad para enfrentar las políticas en relación a servicios públicos, vías, salud, empleo y vivienda.

El movimiento no armado está compuesto de la siguiente forma:

- Organizaciones de Masas influenciadas o dirigidas por las organizaciones armadas.

- Organizaciones de masas influenciadas o dirigidas por Partidos y Organizaciones no armadas. El PCC y su trabajo de masas (JUCO, CUT, barrios, mujeres, asociaciones campesinas, indígenas y comunitarias) y trabajo parlamentario. El MOIR con sus organizaciones sindicales en la CUT y la CGTD, en lo estudiantil el CONCEC. El Partido del Trabajo de Colombia PTC con la JUPA-OCE en lo estudiantil, Salvación Agropecuaria, CGTD-CUT y Ligas de Usuarios de Servicios Públicos y trabajo con mujeres, además de voceros en el Parlamento. Presentes por el Socialismo, en la CUT Partido Unidad Democrática- UD, en la CUT, magisterio y otros sectores. Alianza Democrática M19, AD-M19, PST en el magisterio y CUT y la Liga Socialista de los Trabajadores (fracción del PST). El Colectivo Desde Abajo. El PCC-M, por medio de su trabajo sindical, estudiantil universitario y secundaria, trabajo barrial, artístico y campesino. El MODEP y otras fuerzas políticas, así como otras organizaciones maoístas: GCR, Liga Comunista, Unión Obrero Comunista UOC, Unión Comunista revolucionaria UCR.

- Otros movimientos: Asamblea Permanente de la Sociedad Civil por la Paz, Movimientos Regionales y comunales, otras centrales como la CTC y la Asociación Colombiana de Pensionados, los movimientos de mujeres (300 organizaciones femeninas), Redepaz, Movimientos de Madres Comunitarias, Grupos de Derechos Humanos, Abogados Democráticos, Familiares de Detenidos y Desaparecidos, Organizaciones contra la guerra, grupos juveniles y culturales, medios de comunicación alternativos, académicos democráticos y sus organizaciones ASPU y otros. Una amplia gama de ONG democráticas.

En el Frente Social y Político FSP, están vinculados como Partidos y Organizaciones el PCC, Presentes por el Socialismo PPS, Colectivo Uníos por el Socialismo, Colectivos Independientes, el MODEP, Dignidad Obrera, Colectivo Guillermo Marín. Además sectores del Partido del Socialismo Democrático PSD, la CUT, sectores comunales, organizaciones de mujeres y personalidades democráticas. Además la Fracción Parlamentaria vinculada hoy con la Alternativa Democrática, que se proyecta como un amplio sector democrático y de izquierda que le hace contrapeso al Polo Democrático.

El Polo Democrático agrupa el sector de Lucho Garzón, "independientes" como Samuel Moreno Rojas, el Partido Socialista Obrero Colombiano PSOC de Dussan, el Partido Socialdemocrático de Colombia del ex ministro Angelino Garzón, el sector de Navarro Wolf y el M19 del Representante Gustavo Petro. El Polo Democrático ha logrado nuclear a la socialdemocracia, hoy busca acuerdos con el sector de Piedad Córdoba en el Partido Liberal, para las elecciones presidenciales del 2006.

4. ASPECTO POLITICO FUNDAMENTAL Y TÁCTICA FUNDAMENTAL

Durante el período de las negociaciones 1998-2002 sostuvimos que el aspecto político fundamental era la existencia del nuevo poder (por su aparición pública en el Caguán), que generó una gran posibilidad para que el movimiento revolucionario colombiano diera un salto en cumplir con las tareas de la revolución democrática y avanzar hacia la toma del poder en todo el país. Al reconocer esa condición, caracterizamos la actual guerra, como guerra civil revolucionaria y dentro de ella a todas las organizaciones armadas y no armadas que se oponen al imperialismo, a la gran burguesía y a los grandes terratenientes, como fuerzas revolucionarias, que expresan los intereses de las clases revolucionarias y de sectores de la burguesía nacional, siendo la lucha armada la forma de lucha principal de la revolución colombiana, aunque en épocas y momentos específicos, la lucha política ha jugado un papel importante en la oposición a las clases dominantes y el imperialismo. Además planteamos que una de las principales deficiencias de la guerra civil revolucionaria, era la escasa coordinación de lo armado y no armado, porque el movimiento revolucionario en su conjunto adolece de una estrategia y un programa único.

Desde 2002 hasta hoy vivimos una primera etapa de instauración del régimen fascista corporativo apuntalado y postrado a los dictados del imperialismo norteamericano que intenta destruir al movimiento democrático revolucionario en su conjunto, régimen que aún no logra cerrar los espacios de oposición al movimiento democrático y revolucionario no armado, ni derrotar al movimiento armado, generando fisuras y contradicciones en el seno de las clases dominantes. Esta debilidad relativa, hace que el régimen reprima y persiga rabiosamente a toda fuerza opositora y de izquierda.

En medio de estas circunstancias he emergido una fuerza socialdemócrata que reúne al Polo Democrático, al Partido Liberal, a la ANAPO y a otros sectores que pugnan por imponer un cambio o moderación en el autoritarismo uribista y en las políticas neoliberales y de entrega total al imperialismo norteamericano. La socialdemocracia, tiene contradicciones con el régimen fascista corporativa, pero también con las fuerzas revolucionarias y comunistas, pues se opone y condena la lucha armada revolucionaria, como una realidad histórica y política.

En la actualidad, las derrotas sufridas por el régimen, sus crisis y fisuras, lleva a los fascistas a desatar en todo el país y particularmente en las zonas bajo su control, una oleada de represión, amenazas y persecución contra el movimiento democrático y revolucionario. El aspecto político fundamental continúa siendo el ataque del imperialismo y las clases dominantes contra los derechos democráticos y contra la soberanía nacional, el imperialismo norteamericano está hoy con mayor evidencia a la cabeza de las agresiones contra el pueblo y la nación. Por eso ni nosotros, ni las organizaciones de masas y la opinión pública, puede permanecer callada, pues esto intensificará aún más la represión, la conculcación de derechos y la humillación nacional. Si en cambio, lanzamos al movimiento democrático a una lucha frontal, aprovecharan la oportunidad para golpearnos, quebrantar nuestros ánimos e intensificar el terror. Tampoco corresponde, movilizar solo a las fuerzas más avanzadas, con consignas aún inaceptables para el conjunto de las fuerzas democráticas, pues esto sería caer en la trampa y permitir que nos derroten y aíslen.

A la política de terror, se le suma las agresiones económicas y fiscales contra el pueblo, el recorte al gasto público y las políticas antipopulares en empleo, salud y bienestar social. El régimen avanzara en su plan, en medio de recodos, al igual que las fuerzas revolucionarias, el que éstas últimas crezcan de manera rápida o lenta y puedan evitar o no algunos reveses, dependerá de la táctica a asumir y de la forma en que se organicen nuestras fuerzas y de su coordinación directa o indirecta con el conjunto del movimiento revolucionario colombiano.

Estas condiciones exigen que tengamos la táctica fundamental de luchar por la defensa de las libertades democráticas y por la soberanía nacional, impulsando el Movimiento Popular de Liberación que hoy se concreta en la lucha por un Gobierno Democrático Popular, cuyo surgimiento local o nacional solo puede ser posible a partir del desarrollo de un fuerte movimiento de masas dispuestas a conquistar el poder, conducidas por los comunistas y revolucionarios, combinando acertadamente todas las formas de lucha para desarrollar todas las formas y niveles de violencia revolucionaria que garanticen la constitución y defensa del poder popular, en condiciones de guerra civil revolucionaria o de guerra de liberación nacional, como Gobierno Democrático Nacional. Esto es lo que corresponde a la contradicción principal que continúa siendo imperialismo y clases dominantes contra la nación y el pueblo colombiano.

Para esto es necesario ampliar nuestra labor de propaganda, eludir toda lucha frontal, ganarnos a las diferentes fuerzas del campo democrático, valernos de todas las formas de trabajo y lucha, abiertas, clandestinas, legales e ilegales, y luchar por establecer un amplio frente, el Movimiento Popular de Liberación, contra el imperialismo y el terror fascista de donde surja los niveles de dirección del Gobierno Democrático Popular.

En la propaganda, es fundamental desenmascarar toda medida reaccionaria y todo acto terrorista del régimen, dándolos a conocer en Colombia y a nivel internacional. En la acción, se debe evitar toda lucha frontal en condiciones desfavorables, esto no es conservadurismo, sino que supone aprender a conducir a las masas y a combinar todas las formas de lucha, desde las luchas económicas hasta la lucha política y armada por el poder, elevando paciente, pero ágilmente la conciencia de las masas, y educándolas en el ejercicio conciente de la violencia revolucionaria, para mantener y defender sus logros y organización.

En Colombia, el advenimiento del actual régimen fascista corporativo de Álvaro Uribe Vélez, ha sido producto de la crisis política, económica, social y espiritual que se vive desde hace 40 años y sobre todo de la última década, lo que ha dado lugar al proceso de fascistización.

Colombia, Febrero de 2004

NOTA: No se incluyen las orientaciones sobre la Situación Nacional de la IV Sesión Plenaria

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