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¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

 

¡ESTUDIEMOS LAS EXPERIENCIAS DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL A LOS 50 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE STALIN!

 

José Stalin, nació el 21 de diciembre de 1879 en Georgia, una nacionalidad sojuzgada por el imperio zarista ruso. Desde muy joven participó en la revolución democrática por el derrocamiento de la autocracia zarista y por la transformación del imperio ruso en una sociedad socialista. Aportó a la construcción y desarrollo del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia POSDR, después llamado Partido Comunista (Bolchevique), durante los largos años de lucha contra el régimen zarista fue encarcelado y desterrado a Siberia, volviéndose un experto en el arte de la clandestinidad, elemento fundamental para impedir la destrucción del trabajo revolucionario del Partido.

Apoyando a Lenin, fue uno de los líderes del Partido, que prepararon la revolución democrática de 1905 y febrero de 1917, y en el triunfo de la revolución socialista de octubre de 1917 que llevaron al poder al proletariado ruso y su Partido, abriendo una nueva página en la historia mundial.

Stalin se interesó por resolver el problema nacional antes y después de la toma del poder, las nacionalidades sojuzgadas por el imperio ruso lograron libertad y autonomía dentro de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). Tras la muerte de Lenin en 1924, asumió la conducción del Partido y la tarea de la construcción del socialismo en la URSS, y como lo planteamos en la Línea Ideológica del PCC-M:

"En dura lucha de dos líneas contra el troskismo y otras ideas erróneas en el seno del Partido bolchevique, José Stalin definió que el marxismo había devenido en marxismo-leninismo. Hizo importantes contribuciones en la cuestión nacional, en el problema cultural, sistematizó la teoría sobre táctica y estrategia, desarrolló y aplicó la teoría militar del proletariado durante la segunda guerra mundial, defendió y desarrolló la edificación del socialismo en la URSS construyendo un poderoso país socialista, industrializado y de amplia base de colectivización en la agricultura e importante avance científico y educacional. Logros que deben ser correctamente sintetizados incluyendo la polémica de cómo construir un país socialista a partir de los modelos soviéticos y chino. Además definió las cuatro contradicciones de la época del imperialismo.

Stalin comando la III Internacional después de la muerte de Lenin en 1924, periodo de crisis mundial e intensa lucha de clases por el surgimiento de los regímenes fascistas en Italia, Alemania, España y Japón que abogaban por una política de coloniaje tanto en los países desarrollados de Europa como por una nueva redistribución de las naciones oprimidas y por la destrucción de la patria socialista, la URSS." (Documentos del Primer Congreso)

Stalin falleció el 5 de marzo de 1953, su muerte generó una pugna en la URSS en la que los comunistas fueron derrotados por los restauradores capitalistas encabezados por Jruschov, que logró el poder en 1955. El XX Congreso del PCUS de 1956 tuvo como centro el "Informe Secreto" contra Stalin y la crítica al llamado culto a la personalidad. A partir de este informe se genera el debate en seno del Movimiento Comunista Internacional, en el que la crítica a Stalin, produjo la división entre el revisionismo contemporáneo y el marxismo leninismo.

Desde entonces hasta hoy el MCI no ha podido reagruparse y construir una nueva internacional sobre la base de la síntesis de experiencias, errores y aciertos.

Somos concientes que Stalin cometió errores que hoy son usados contra el marxismo-leninismo-maoísmo. Por eso es importante el balance que realizó Mao Tsetung en varios documentos, transcribimos a continuación algunos apartes donde se hace el balance de Stalin:

1. Tomado de: "FORTALECER LA UNIDAD DEL PARTIDO, CONTINUAR SUS TRADICIONES" 30 de agosto de 1956

Lo que se llama cometer un error es precisamente errar en lo subjetivo, significa que el pensamiento está fuera de lugar. Nada o muy poco se ha hablado de este problema en los numerosos artículos de crítica a los errores de Stalin que hemos leído. ¿Por qué Stalin incurrió en errores? Porque, frente a algunos problemas, lo subjetivo en él no concordaba con la realidad objetiva. Ahora, en nuestro trabajo se dan a menudo casos semejantes.

(...)

Habiendo la Unión Soviética incurrido en algunos errores, se ha hablado y especulado tanto en torno de ellos que se da la impresión de que dichos errores son descomunales. Esta impresión es falsa. Ninguna nación puede evitar el caer en errores, y menos aún la Unión Soviética, que es el primer país socialista del mundo y ha recorrido un largo trecho; era imposible que ella no incurriera en errores. ¿Cómo hay que evaluar los errores que cometió la Unión Soviética, los de Stalin por ejemplo? Son de carácter parcial y temporal. Aunque se dice que algunas cosas vienen desde hace ya veinte años, son, de todos modos, temporales, parciales y enmendables. Ha sido acertada la corriente principal de la Unión Soviética, su aspecto principal, la mayor parte de las cosas que ha hecho. Rusia dio nacimiento al leninismo y, con la Revolución de Octubre, se convirtió en el primer país socialista. Construyó el socialismo, venció al fascismo y se transformó en un poderoso país industrial. Tiene muchas cosas que podemos aprender. Por supuesto, lo que debemos aprender son sus experiencias avanzadas y no las atrasadas. Nuestra consigna siempre ha sido la de asimilar las experiencias avanzadas de la Unión Soviética; ¿quién te manda a ti aprender las atrasadas? Algunos han llegado a tal orfandad de discernimiento que hasta los pedos de los soviéticos les huelen a perfume, lo que también es subjetivismo.

2. Tomado de: "DISCURSO PRONUNCIADO EN LA II SESIÓN PLENARIA DEL VIII COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA" 15 de noviembre de 1956

Respecto al XX Congreso del PCUS, quisiera decir algo. A mi juicio, existen dos "espadas": Una es Lenin y la otra, Stalin. Ahora, una de esas espadas, Stalin, ha sido abandonada por los rusos. Gomulka y algunos húngaros han echado mano de ella para caer sobre la Unión Soviética y combatir el llamado estalinismo. Los Partidos Comunistas de muchos países europeos también están criticando a la Unión Soviética, y es Togliatti quien va a la cabeza. Los imperialistas, a su vez, hacen uso de esta espada para matar a la gente. Dulles, por ejemplo, la blandió durante algún tiempo. Lo ocurrido con esta espada no es que haya sido dada en préstamo, sino simplemente botada. Los chinos no la hemos abandonado. Como primer punto, defendemos a Stalin y, como segundo, criticamos sus errores; es por eso que hemos escrito el artículo "Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado". A diferencia de aquellas gentes que denigran y liquidan a Stalin, nosotros lo tratamos conforme a la realidad.

(...)

E1 problema fundamental de algunos países de Europa Oriental consiste precisamente en que no se ha conducido bien la lucha de clases: No se ha eliminado a esa cantidad de contrarrevolucionarios allí existentes, ni se ha entrenado en la lucha de clases al proletariado para que distinga al pueblo de sus enemigos, lo correcto de lo erróneo y el materialismo del idealismo. Ahora ellos han recogido los frutos de su propia siembra, y el fuego se ha extendido a sus propias barbas.

¿Cuánto capital tienen ustedes? Nada más que un Lenin y un Stalin. Pero han abandonado a Stalin y, en cuanto a Lenin, lo han abandonado casi por completo. A Lenin le han amputado los pies o le han quitado todo, menos la cabeza, o de sus dos manos le han cortado una. Nosotros, en cambio, insistimos en estudiar el marxismo-leninismo y aprender de la Revolución de Octubre. ¡Cuántas cosas no escribieron Marx y Lenin! De ellos es de quienes hemos aprendido a sustentarnos en las masas y a seguir la línea de masas. Es muy peligroso no sustentarse en las masas para librar la lucha de clases, ni hacer una clara distinción entre el pueblo y el enemigo.

3. Tomado de: "SOBRE LAS DIEZ GRANDES RELACIONES". Punto X LA RELACIÓN ENTRE CHINA Y EL EXTRANJERO. (1956)

En la Unión Soviética, aquellos que anteriormente elevaron a Stalin a una altura de cien mil metros, ahora lo han rebajado de un solo golpe a noventa mil metros por debajo del suelo. En nuestro país, también hay quienes bailan al compás de ellos. El Comité Central considera que Stalin tiene un 30 por ciento de errores y un 70 por ciento de méritos y que, en su conjunto, es un gran marxista. Con base en esta apreciación fue como escribimos "Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado". Es más o menos apropiada esta apreciación, que se fundamenta en la proporción de 3 a 7. Stalin cometió algunos errores con relación a China. De él provinieron tanto el aventurerismo de "izquierda" de Wang Ming en la última fase de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria como su oportunismo de derecha en la fase inicial de la Guerra de Resistencia contra el Japón. En el período de la Guerra de Liberación, Stalin comenzó por prohibirnos hacer la revolución afirmando que si estallaba una guerra civil, la nación china se encontraría bajo la amenaza de la ruina. Iniciada la guerra, creyó sólo a medias en nuestra fuerza. Al triunfo de la guerra, tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo Tito y ejerció, en los años 1949 y 1950, una presión muy grande sobre nosotros. No obstante, consideramos que él tuvo un 30 por ciento de errores y un 70 por ciento de méritos. Esta apreciación es justa.

En materia de ciencias sociales, de marxismo-leninismo, debemos continuar estudiando con ahínco lo que hay de correcto en Stalin. Lo que debemos estudiar es aquello que pertenece al dominio de las verdades universales, y este estudio debe combinarse con la realidad china. Si introdujéramos cada frase, aunque fuera de Marx, nos meteríamos en un lío tremendo. Nuestra teoría es la integración de la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución china. En un tiempo, algunas personas de nuestro Partido practicaron el dogmatismo, que ya criticamos en ese entonces. Sin embargo, ahora sigue existiendo el dogmatismo. Existe tanto en los círculos académicos como en los económicos.

4. Tomado de: "DISCURSOS EN UNA CONFERENCIA DE SECRETARIOS DE COMITÉS PROVINCIALES, MUNICIPALES Y DE REGIÓN AUTÓNOMA DEL PARTIDO". DISCURSO DEL 18 DE ENERO (1957)

En el transcurso del año pasado se desataron varias grandes tempestades en el plano internacional. El XX Congreso del PCUS lanzó su violento ataque a Stalin; posteriormente, los imperialistas levantaron dos grandes tormentas anticomunistas y, en el movimiento comunista internacional, también se desplegaron dos grandes y tempestuosas polémicas. Algunos Partidos europeos y americanos salieron seriamente afectados de dichas tempestades y sufrieron pérdidas considerables, en tanto que el impacto y las pérdidas en los Partidos de los países de Oriente fueron relativamente pequeños. Bastó que el XX Congreso del PCUS hiciera lo que hizo para que algunos de los que se habían presentado como fervientes partidarios de Stalin pasaran a combatirlo con igual fervor. En mi opinión, ellos han dejado de lado el marxismo-leninismo, no tienen un enfoque analítico de los problemas y, en fin, carecen de moral revolucionaria. E1 marxismo-leninismo conlleva, entre otras cosas, la moral revolucionaria del proletariado. Ya que ustedes fueron antes tan ardientes partidarios de Stalin, ¿no tendrían que haber explicado de alguna manera su actual viraje? Pero, sin brin­dar la menor explicación, han dado de repente un viraje de 180 grados, como si estas Sus Señorías nunca jamás hubieran sido partidarios de Stalin, no obstante haberse adherido a él, en el pasado, de manera muy fervorosa. El problema de Stalin atañe al movimiento comunista internacional en su conjunto y a los Partidos Comunistas de todos los países.

La aplastante mayoría de los cuadros de nuestro Partido están descontentos con el XX Congreso del PCUS y consideran que ha ido demasiado lejos al atacar a Stalin. Este es un estado de ánimo natural, una reacción natural. Sin embargo, unos cuantos vacilaron. Cada vez que se avecina un tifón anunciando un aguacero, las hormigas salen de sus galerías, pues poseen un "olfato" muy fino y entienden de meteorología. Al desatarse el tifón del XX Congreso del PCUS, también en China salieron de sus galerías algunas hormigas. Se trata de los elementos vacilantes de dentro del Partido, que cambian de posición cada vez que se les presenta determinada coyuntura. Al oír decir que habían acabado con Stalin de un mazazo, se frotaron las manos y se pasaron al otro lado, gritando vivas y afirmando que Jruschov tenía razón en todo y que estas Sus Señorías venían sosteniendo lo mismo desde hacía mucho. Pero más tarde, al recibir unos cuantos garrotazos del imperialismo y otros tantos dentro del movimiento comunista internacional, hasta el propio Jruschov se vio obligado a cambiar un poco de tono, y entonces ellos volvieron, en su tambaleo, a este lado. Es que, impelidos por la tendencia general, no podían hacer otra cosa. Hierbas que crecen sobre la tapia se mecen con el viento. En su vacilación, volver acá no es su sincero deseo, y sí lo es, en cambio, pasarse al lado de allá. ¡Qué bien hicieron esos elementos de dentro y de fuera del Partido en cantar loas a los acontecimientos de Polonia y Hungría! Al abrir la boca sólo decían Poznan y al cerrarla, Hungría. De esta manera se descubrió el pastel, las hormigas salieron de sus galerías y las tortugas e hicoteas también hicieron su aparición. Ellos giraron conforme giró el bastón de Gomulka, abogando por la democracia grande cuando aquél abogaba por la democracia grande. Como ahora se ha operado un cambio en la situación, permanecen mudos. Pero quedarse mudos no es su íntimo deseo; lo que realmente desean es hacerse oír.

5. Tomado de DISCURSO DEL 27 DE ENERO (1957)

Quisiera decir algo sobre las relaciones chino-soviéticas. Creo que es inevitable que haya forcejeos y no hay razón para pensar que éstos no tengan cabida entre comunistas. ¿Existe en el mundo lugar alguno libre de forcejeos? El marxismo es un ismo de forcejeos, pues trata de las contradicciones y la lucha. Siempre existen contradicciones, y donde hay contradicciones hay lucha. Entre China y la Unión Soviética actualmente se presentan algunas contradicciones. El modo de pensar y de actuar de los dirigentes soviéticos, así como ciertas prácticas suyas que les vienen del pasado, son distintos de cómo piensa y actúa nuestro Partido. Debemos, pues, hacer un trabajo con ellos. Siempre he sostenido la necesidad de hacer un trabajo con los camaradas. Hay quienes opinan: "Ya que somos comunistas, debemos ser igualmente buenos. ¿Por qué se necesita entonces hacer un trabajo? Cuando se habla de hacer un trabajo con otros, se entiende algo relacionado con el frente único, con las personalidades democráticas. ¿Qué razón hay para hacerlo también con comunistas?" Esta observación no es correcta. En las filas del Partido Comunista hay asimismo opiniones diferentes. Algunos, a pesar de haber ingresado orgánicamente en el Partido, todavía no se han despejado en lo ideológico, y hay incluso cuadros veteranos que no hablan el mismo lenguaje que nosotros. Por eso, a fin de lograr que se despeje la mente de esos camaradas, es necesario hablarles frecuentemente empleando tanto charlas individuales como colectivas, y reunirse con ellos repetidas veces.

A mi juicio, las circunstancias tienen más fuerza que algunos hombres, incluso cuando se trata de altos dignatarios. La fuerza de las circunstancias hará que los elementos recalcitrantes de la Unión Soviética no tengan a dónde ir si continúan con su chovinismo de gran nación. En la actualidad, nuestra política sigue siendo la de ayudarlos, y el método, el de hablar con ellos cara a cara. La delegación nuestra que fue últimamente a la Unión Soviética destapó allí algunos problemas. En una conversación telefónica con el camarada Chou En-lai, yo le dije que esa gente estaba cegada por sus logros y que la mejor manera de tratar con ella era poniéndola como un trapo. ¿De qué logros se trata en este caso? De sólo cincuenta millones de toneladas de acero, cuatrocientos millones de toneladas de carbón y ochenta millones de toneladas de petróleo.

¿Tiene todo esto algo de impresionante? Nada. Pero ¿qué clase de comunistas, que clase de marxistas son aquellos que se ponen calenturientos con tan poquita cosa? Yo diría que eso no tendría nada de impresionante ni siquiera en el caso de que se multiplicara por diez o por cien. Ustedes no han hecho más que extraer de este globo terráqueo unas cuantas migajas, transformarlas en acero y hacer con éste unos cuantos camiones y aviones y otras cosas por el estilo. ¿Qué tiene esto de maravilloso? Pero ustedes lo han convertido en un fardo que llevan a cuestas, un fardo tan pesado que les ha hecho dejar a un lado todos los principios revolucionarios. ¿No significa esto dejarse cegar por los logros? También puede uno cegarse una vez convertido en alto dignatario. Hacerse primer secretario del Partido es asimismo una especie de logro y fácilmente puede conducirlo a uno a la ceguera. Y cuando su ceguera se ha agudizado mucho, hay que cubrirlo de vituperios como solución. Esta vez, en Moscú, el camarada Chou En-lai los trató sin contemplaciones y les dio una severa réplica, que los obligó a ellos a hacer otro tanto. Está bien proceder así, diciéndoles las cosas cara a cara. Ellos tratan de influir en nosotros y nosotros, en ellos. Aún no hemos puesto al descubierto todos los problemas, pues no conviene echar de una vez todos los ases, sino dejar alguna reserva en nuestras manos. Las contradicciones son cosa de siempre; por ahora, mientras se mantengan unas relaciones más o menos aceptables, se puede buscar lo que haya de común y dejar las divergencias para tratarlas en el futuro. Si ellos se obstinan en seguir su camino, tarde o temprano será destapado todo.

Por lo que a nosotros respecta, no debemos permitirnos exageraciones en la propaganda para el exterior. En todo momento debemos ser modestos y prudentes, llevando el rabo bien apretado entre las piernas. Todavía tiene validez aprender de las cosas de la Unión Soviética, pero con un criterio selectivo, asimilando lo avanzado y no lo atrasado. La manera de aprender lo atrasado es no aprender. Al hacernos conscientes de lo que hay de erróneo en la Unión Soviética, estaremos a salvo de repetir sus errores. Es preciso aprender de ella todo cuanto nos sea útil. Es preciso aprender de los demás países del mundo todo cuanto nos sea provechoso. La búsqueda del saber debe efectuarse en todas las latitudes, pues sería monótono limitarse a un solo lugar.

En filosofía, materialismo e idealismo forman una unidad de contrarios, son dos cosas que luchan entre sí. Además de esta pareja, hay otra - dialéctica y metafísica -, con la cual sucede lo mismo. Siempre que se habla de filosofía, no pueden faltar estas dos parejas. En la Unión Soviética, ahora ya no se enfocan las cosas en términos de pareja, sino de solitario, y ello con el argumento de que sólo se debe franquear el paso a las flores fragantes, cerrándolo a las hierbas venenosas, con lo que se niega la existencia del idealismo y de la metafísica en los países socialistas. En realidad, en todos los países se puede advertir la presencia de idealismo, de metafísica, de hierbas venenosas. En la Unión Soviética, muchas hierbas venenosas hacen su aparición bajo el manto de flores fragantes y muchos planteamientos peregrinos salen con el rótulo de materialismo o realismo socialista. Nosotros, en cambio, reconocemos abiertamente la lucha entre materialismo e idealismo, dialéctica y metafísica, flores fragantes y hierbas venenosas. Esta lucha continuará por siempre, dando un paso adelante en cada etapa.

Quisiera dar un consejo a los camaradas aquí presentes. Si ustedes poseen conocimientos de materialismo y dialéctica, deben estudiar, a modo de complemento, algo de sus contrarios, el idealismo y la metafísica. Es preciso leer materiales negativos como libros de Kant y Hegel, de Confucio y Chiang Kai-shek. Si no conocen nada acerca del idealismo y la metafísica ni han entrado en lucha con tales cosas negativas, sus conocimientos de materialismo y dialéctica carecerán de solidez. Un defecto de algunos de nuestros militantes e intelectuales del Partido reside precisamente en su escasísimo conocimiento de las cosas negativas. Se limitan a repetir lo que han aprendido en unos cuantos libros de Marx, y eso suena bastaste monótono. Sus discursos y artículos carecen de fuerza convincente. Si uno no ha estudiado las cosas negativas, no puede refutarlas. Marx, Engels y Lenin procedieron de otra manera. Estudiaron e investigaron con ahínco las más variadas cosas de su tiempo y de la historia y, además, enseñaron a la gente a obrar así. Las tres partes integrantes del marxismo nacieron en el proceso del estudio de teorías burguesas - la filosofía clásica alemana, la economía política clásica inglesa y el socialismo utópico francés - y de la lucha contra ellas. Stalin fue un poco débil en este sentido. En su tiempo, la filosofía idealista clásica de Alemania fue considerada como una reacción de la nobleza alemana contra la revolución francesa. Con semejante conclusión se la descalificó a toda ella en bloque. Stalin negó la ciencia militar alemana al afirmar que, como los alemanes habían sido derrotados, ya no tenía validez su ciencia militar y no había para que leer los trabajos de Clausewitz.

En Stalin hubo mucho de metafísica; además, él enseñó a mucha gente a ponerla en práctica. En el Compendio de Historia del Partido Comunista (bolcbevique) de la URSS, planteó que al método dialéctico marxista lo caracterizaban cuatro rasgos fundamentales. Presentó como el primero de ellos la conexión de los objetos y fenómenos y lo hizo como si todos ellos estuvieran vinculados sin más ni más. Pero, ¿qué es lo que se halla vinculado? Los dos términos contrarios. Toda cosa supone la existencia de dos términos contrarios. Al explicar el cuarto rasgo - las contradicciones internas implícitas en los objetos y fenómenos -, se limitó a hablar de la lucha de los contrarios sin mencionar su unidad. De acuerdo con la ley de la unidad de los contrarios - la ley fundamental de la dialéctica -, los contrarios están en lucha pero al mismo tiempo conforman una unidad; se excluyen mutuamente pero también están vinculados entre sí y, en determinadas condiciones, se transforman el uno en el otro.

La cuarta edición del Diccionario filosófico abreviado, redactado en la Unión Soviética, refleja en su definición de la "identidad" este punto de vista de Stalin. El diccionario dice: "Fenómenos tales como la guerra y la paz, la burguesía y el proletariado, la vida y la muerte, no pueden ser idénticos, porque son radicalmente contrarios y se excluyen mutuamente." Esto quiere decir que tales fenómenos radicalmente contrarios, en vez de tener una identidad marxista, sólo se excluyen entre sí, no están mutuamente vinculados ni pueden, en determinadas condiciones, transformarse el uno en el otro. Tal afirmación es por completo errónea.

Según la opinión de ellos, la guerra es la guerra y la paz, la paz, sin que entre una y otra haya conexión alguna sino simple exclusión mutua; la guerra no puede transformarse en paz, ni viceversa. Lenin citó una vez las siguientes palabras de Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política por otros medios." La lucha en los tiempos de paz es política, y lo es también la guerra, aunque valiéndose de medios especiales. La guerra y la paz se excluyen mutuamente y al mismo tiempo están interconectadas; además, en determinadas condiciones, la una se transforma en la otra. Si la guerra no se incubara en los tiempos de paz, ¿cómo podría estallar de repente? Y, si durante la guerra no se incubara la paz, ¿cómo podría ésta llegar súbitamente?

Si la vida y la muerte no pudieran transformarse la una en la otra, cabría preguntar: ¿De dónde salieron entonces los organismos vivos? En un principio, en la Tierra sólo existía materia inerte; la materia viva apareció más tarde, gracias a las transformaciones operadas en la materia inerte, es decir, en la materia muerta. En todos los organismos vivos tiene lugar el metabolismo, tiene lugar el crecimiento, la reproducción y la muerte. En el proceso total de la existencia, vida y muerte incesantemente luchan entre sí y se transforman la una en la otra.

A Stalin se le escapó la conexión existente entre la lucha y la unidad de los contrarios. La mentalidad de ciertas personas en la Unión Soviética es metafísica; es tan rígida que, para ellas, esto es esto y lo otro es lo otro, sin que reconozcan la unidad de los contrarios. De ahí sus errores en lo político. Nosotros, por nuestra parte, nos atenemos firmemente al concepto de la unidad de los contrarios y adoptamos la política de "Que se abran cien flores y que compitan cien escuelas". Cuando se abren flores fragantes, es inevitable que aparezcan hierbas venenosas. Esto no tiene nada de temible y hasta es provechoso en determinadas condiciones.

La existencia de ciertos fenómenos es inevitable por un tiempo; pero, luego de que éstos se manifiestan, se encuentra la solución. Veamos un caso: Antes se mantenía un control muy rígido sobre el repertorio de las obras teatrales, prohibiendo tales o cuales piezas. Ahora, al levantarse las prohibiciones, toda clase de monstruos y demonios como las óperas La jofaina negra y El merecido castigo de fulminación han aparecido en nuestros escenarios. ¿Qué hacer ante estos fenómenos? A mi juicio, es bueno que hayan subido a las tablas. Existe una cantidad de personas que nunca han visto piezas de monstruos y demonios; al ver imágenes tan repugnantes, se darán cuenta de que han sido puestas en escena cosas indebidas. Entonces sí se puede proceder a criticar y reformar esas obras o a prohibir su presentación. Se dice que algunas piezas de óperas locales son tan malas que hasta los mismos lugareños las reprueban. Me parece que no está mal representar unas cuantas de esas piezas. Que sea la práctica la que se encargue de establecer si ellas pueden o no obtener carta de ciudadanía y con cuánto público cuentan; no hay necesidad de apresurarse a prohibirlas.

En el seno de nuestro Partido, a su vez, se aprecian diversas opiniones enfrentadas. Por ejemplo, ante el hecho de que el XX Congreso del PCUS ha propinado a Stalin un mazazo para acabar con él, existen dos opiniones opuestas: una en contra y otra a favor. En el Partido surgen constantemente opiniones diferentes. Se logra la unanimidad y, al mes o a los dos meses, aparecen nuevas divergencias.

En la manera de pensar de los hombres, la búsqueda de la verdad en los hechos y el subjetivismo están en oposición. Pienso que habrá subjetivismo todos los años. ¿No habrá ni un ápice de subjetivismo de aquí a diez mil años? No lo creo.

En cada fábrica, cada cooperativa, cada centro docente, cada organización, cada familia, en una palabra, en todo lugar y en todo tiempo, existen aspectos contrarios. Por eso, todos los años han de ocurrir desórdenes provocados por un pequeño número de gente en la sociedad.

La razón fundamental de que uno tenga miedo a los desórdenes y, al mismo tiempo, los trate de manera simplista, es que ideológicamente no reconoce que la sociedad socialista constituye una unidad de contrarios y que en ella existen contradicciones, clases y lucha de clases.

Durante largo tiempo, Stalin se mantuvo sin reconocer que en el sistema socialista subsisten la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y la contradicción entre la superestructura y la base económica. No fue sino en su obra Problemas económicos del socialismo en la URSS, escrita un año antes de su fallecimiento, en la que se refirió, pero a medias palabras, a la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas en el sistema socialista, afirmando que podrían surgir problemas si la política no era correcta o si faltaba una regulación apropiada. Sin embargo, ni siquiera entonces planteó como un problema que afectase a todo el conjunto la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y la contradicción entre la superestructura y la base económica en el sistema socialista, ni llegó a comprender que éstas son las contradicciones fundamentales que impulsan hacia adelante la sociedad socialista. El estimaba que el Estado bajo su dirección era ya estable y sólido. Por lo que a nosotros respecta, no debemos considerar que el nuestro sea ya estable y sólido, pues simultáneamente es y no es así.

Según la dialéctica, del mismo modo que el hombre tiene que morir tarde o temprano, también el sistema socialista, como fenómeno histórico que es, ha de desaparecer un día, ha de ser negado por el sistema Comunista. Si uno afirmase que nunca desaparecerá el sistema socialista, ni las relaciones de producción y la superestructura socialistas, ¿en dónde habría dejado el marxismo? ¿No equivaldría esto a un dogma religioso, a la teología, que predica la eternidad de Dios?

6. Tomado de: "SER PROMOTORES DE LA REVOLUCIÓN" (1957)

Hablaré aquí de paso sobre los puntos en que diferimos de la Unión Soviética. En primer lugar, sobre el problema de Stalin tenemos contradicciones con Jruschov. E1 ha desfigurado terriblemente a Stalin, y nosotros no estamos de acuerdo. ¡Es que lo ha afeado tanto! Esto ya no es asunto exclusivo de su país, sino un asunto de todos los países. Mantenemos el retrato de Stalin en la Plaza Tienanmen, lo cual responde al deseo del pueblo trabajador de todo el mundo y expresa nuestra divergencia fundamental con Jruschov. ¡De Stalin, de su persona, tú deberías hacer una apreciación de 7 a 3! Consideramos que los méritos de Stalin suman un 70 por ciento y sus errores, un 30 por ciento. Es probable que esta apreciación no sea muy exacta, pues a lo mejor él sólo tuvo un 20 ó 10 por ciento de errores, o un poco más de un 30 por ciento. Sea como fuere, los méritos de Stalin constituyen su aspecto principal y sus defectos y errores, el secundario. Sobre este punto tenemos opiniones diferentes a las de Jruschov.

7. Tomado de: "EL ORIGEN Y EL DESARROLLO DE LAS DIVERGENCIAS ENTRE LA DIRECCION DEL PCUS Y NOSOTROS". COMENTARIO SOBRE LA CARTA ABIERTA DEL CC DEL PCUS. LAS DIVERGENCIAS SE INCIARON CON EL XX CONGRESO DEL PCUS. 6 DE SEPTIEMBRE DE 1963

Hay un refrán que dice: "Un solo día frió no basta para congelar el río a tres pies de profundi­dad". Naturalmente, las divergencias en el actual movimiento comunista internacional no se inician precisamente hoy día. La carta abierta del CC del PCUS difunde una versión según la cual las divergencias en el movi­miento comunista internacional fueron provocadas por los tres artículos que publicamos en abril de 1960 bajo el título de "¡Viva el leninismo! Esta es una mentira monstruosa.

¿Cuál es la verdad?

La verdad es que ya hace más de siete años se inició toda una serie de divergencias de principio en el movimiento comunista internacional.

Concretamente, estas divergencias se iniciaron con el XX Congreso del PCUS en 1956.

El XX Congreso del PCUS fue el primer paso que dio la dirección del PCUS por el camino del revisionismo. Desde dicho Congreso hasta ahora, la línea revisionista de la dirección del PCUS ha pasado por todo un proceso de aparición, formación, desarrollo y sistematización. Y también por un proceso gradual, la gente ha llegado a comprender más a fondo esta línea revisionista de la dirección del PCUS.

Siempre hemos sostenido que muchos puntos de vista planteados en el XX Congreso del PCUS a propósito de la lucha internacional contemporánea y el movimiento comunista internacional son erróneos y contrarios al marxismo-leninismo. En particular, la negación total de Stalin so pretexto de la "lucha contra el culto a la personalidad" y la tesis de tran­sición pacífica al socialismo por la llamada "vía par­lamentaria", son crasos errores de principio.

La crítica de Stalin hecha en el XX Congreso del PCUS fue errónea tanto en los principios como en el método.

La vida de Stalin fue la de un gran marxista-leninista, un gran revolucionario proletario. Durante los treinta años posteriores al fallecimiento de Lenin, Stalin fue el principal dirigente del Partido Co­munista de la Unión Soviética y del Gobierno sovié­tico, así como el jefe reconocido del movimiento co­munista internacional y el abanderado de la revo­lución mundial. En su vida, cometió algunos errores graves, pero comparados con sus grandes méritos, estos errores son, a pesar de todo, de orden secun­dario.

Stalin tuvo grandes méritos en el desarrollo de la Unión Soviética y del movimiento comunista internacional. En el artículo "Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado", publica­do en abril de Í956, dijimos lo siguiente:

"Después de la muerte de Lenin, Stalin, como principal dirigente del Partido y del Estado, aplicó y desarrolló en forma creadora el marxismo-leninismo en la lucha en defensa del legado del leninismo contra sus enemigos -Los trotskistas, zinovievistas y otros agentes burgueses- Stalin expresó la voluntad y los deseos del pueblo y demostró ser un destacado luchador marxista-leninista. Si Stalin se ganó el apoyo del pueblo soviético y desempeñó un importante papel en la historia, fue ante todo porque, junto con otros dirigentes del Partido Co­munista de la URSS, defendió la línea de Lenin de la industrialización del país soviético y la colectivi­zación de su agricultura. La aplicación de esta línea por el Partido Comunista de la Unión Soviética con­dujo al triunfo del sistema socialista en el país, y creó las condiciones para la victoria de la Unión Soviética en la guerra contra Hitler. Estas victorias del pueblo soviético correspondían a los intereses de la clase obrera mundial y de toda la humanidad progresista. Era por lo tanto muy natural que el nombre de Stalin fuese altamente honrado en el mundo entero".

Es necesario criticar los errores de Stalin. Pe­ro, en el informe secreto que pronunció ante el XX Congreso del PCUS, el camarada Jruschov negó por completo a Stalin, cubriendo así de fango a la dic­tadura del proletariado, al sistema socialista, al gran Partido Comunista de la Unión Soviética y a la gran Unión Soviética y también al movimiento comunista internacional. Lejos de emplear el método de la crítica y autocrítica propio de un partido re­volucionario del proletariado, para hacer un análi­sis y un balance concienzudos y serios de la expe­riencia histórica de la dictadura del proletariado, trató a Stalin como a un enemigo y echó a Stalin solo la culpa de todos los errores.

En su informe secreto, Jruschov dijo gran can­tidad de mentiras y empleó una demagogia malévo­la para atacar a Stalin, diciendo que Stalin sufría de "manía persecutoria", padecía de "arbitrariedad cruel", emprendía "el camino de las represiones en masa, el camino del terror", "estudiaba el país y la agricultura tan sólo por las películas" y "planifica­ba las operaciones con un globo terrestre", y que la dirección de Stalin se tornó en "un serio obstáculo en el camino de desarrollo de la sociedad soviética", etc., etc. Borró completamente los méritos que Sta­lin alcanzó al dirigir al pueblo soviético en la lucha resuelta contra todos los enemigos internos y ex­ternos y en la consecución de los grandes éxitos en las transformaciones socialistas y la edificación so­cialista; borró los méritos que Stalin alcanzó al di­rigir al pueblo soviético en la defensa y consolida­ción del primer Estado socialista del mundo y en la consecución de la gran victoria en la guerra an­tifascista, y borró los méritos de Stalin en la de­fensa y el desarrollo del marxismo-leninismo.

Al negar totalmente a Stalin en el XX Congre­so del PCUS, Jruschov negó, en esencia, la dictadura del proletariado y las tesis fundamentales del mar­xismo-leninismo que Stalin había defendido y desarrollado. Fue en el mismo Congreso donde Jruschov, en su informe de balance, comenzó a renegar del marxismo-leninismo, en toda una serie de problemas de principio.

¡ESTUDIEMOS LAS EXPERIENCIAS DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL A LOS 50 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE STALIN!

¡VIVA EL MARXISMO - LENINISMO - MAOISMO!

PARTIDO COMUNISTA DE COLOMBIA - MAOISTA

PCC-M

MARZO DE 2003

 

 

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